Una masía del siglo XVII en pleno Parc Natural Montnegre-Corredor. Cuatro siglos de historia, 6.000 m² de naturaleza privada y la tranquilidad de tener un rincón del Maresme solo para vosotros.

Can Planas es una masía catalana construida en el siglo XVII, cuando estas tierras eran el corazón agrícola del Maresme. Sus muros de piedra han sido testigos de generaciones que cultivaron la tierra y conservaron las tradiciones de la comarca, en un paraje entre el mar y la sierra del Montnegre.
Restaurada con mimo, la masía conserva los elementos arquitectónicos originales —arcos de piedra, vigas de madera centenarias, suelos de terracota— a la vez que incorpora comodidades actuales: cocina equipada, calefacción, piscina privada y aparcamiento dentro de la finca.
Hoy, Can Planas es un refugio exclusivo para familias y grupos de hasta 18 personas que buscan privacidad total. La masía se alquila entera —sin otros huéspedes ni vecinos— para que podáis vivir a vuestro ritmo en un entorno donde el tiempo parece detenerse.
La nuestra comienza en Barcelona, en una verbena de verano para jóvenes del norte. Allí se conocieron Araceli, de Alberite (La Rioja), y Bruno, de San Sebastián. Tenían veintitantos años, mucho trabajo por delante y un sueño compartido: tener un lugar en el campo donde la familia pudiera reunirse y respirar.
Años después, encontraron Can Planas. Una masía del siglo XVII, en estado de abandono, escondida entre los robles del Parc Natural Montnegre-Corredor. Era un proyecto enorme, pero lo vieron claro: esto era lo que buscaban.
Lo restauraron todo con sus propias manos y las de la gente de la comarca. Piedra a piedra. Viga a viga. Sin perder el alma del lugar. Conservaron los arcos, las vigas de madera, los suelos de terracota. Y añadieron lo que necesitaba una familia que quería vivir bien: cocina grande, cuartos luminosos, una piscina en el jardín.
Can Planas se convirtió en el corazón de la familia. El lugar donde se celebraban los cumpleaños, las comuniones, las Navidades. Donde los nietos aprendieron a caminar entre olivos y a bañarse en la piscina. Donde los veranos se hacían eternos de la mejor manera posible.
Con el tiempo, y ya con los hijos mayores, Araceli y Bruno decidieron compartir ese lugar con otras familias. No como un negocio más, sino como una extensión de lo que siempre había sido Can Planas: un espacio para estar juntos, desconectar y crear recuerdos que duran.
Cada rincón de esta masía tiene historia. Los muros saben quiénes la han habitado. El jardín ha visto crecer a varias generaciones. Y la cocina —esa cocina enorme— ha reunido alrededor de su mesa a más personas de las que ya podemos contar.
Hoy, Araceli sigue al frente de Can Planas con la misma dedicación de siempre. Ella es quien cuida los detalles, quien recibe a cada familia y quien se asegura de que todo esté en su sitio.
Por eso, cuando vengas, no estarás entrando en un alojamiento más. Estarás entrando en una historia.

El Parc Natural del Montnegre-Corredor cuenta con más de 20 rutas señalizadas para todos los niveles, miradores con vistas al mar y cimas como el Turó Gros (773 m). Desde Can Planas puedes empezar a caminar directamente: los senderos arrancan a pie de finca.
En solo 10 minutos en coche llegas a las playas de Pineda de Mar y en una hora a Barcelona por autopista. También puedes tomar el tren de cercanías (línea R1) desde el pueblo. Lo mejor de ambos mundos: naturaleza a la puerta y ciudad al alcance.

Can Planas es el punto de partida perfecto para explorar el Maresme. Desde senderismo en el parque natural hasta playas con bandera azul, actividades de aventura para los más atrevidos y pueblos con siglos de historia: hay planes para todos, sin necesidad de ir lejos.
Más de 100 km de rutas señalizadas en el Parc Natural Montnegre-Corredor, desde paseos tranquilos hasta cimas con vistas al mar. Los senderos arrancan a pie de finca.
Can Planas está en el punto de encuentro entre el Maresme y la Costa Brava. Pineda de Mar a 10 min, y Calella, Sant Pol, Lloret, Tossa y Blanes a menos de 30 min: playas de arena dorada, calas escondidas y aguas cristalinas para cada día de estancia.
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